Desde hace ya un par de años que me daba vueltas la idea de armar un taller de composición de canciones; pero desde otro lugar, más allá del pentagrama y del instrumento, más acá de las sensaciones que me generan las palabras y los sonidos que van armando melodías y que después por un momento bajamos a nuestro nivel de comprensión.
Hace no más de dos meses me reuní con mi buen amigo Carlos Marín, co-fundador junto a su esposa Rosa Nuñez del Instituto Los Angeles, primer bachillerato oficial en el área especial.
Mientras le compartía mi esbozo, él ya estaba planificando la fecha de inicio. Fue así que en tres semanas más tuvimos el primer encuentro del taller “Con letra y música” que lanzamos desde la fundación FEducar y al que se inscribieron más de veinte alumnos.
Quiero compartir con ustedes la alegría que me genera haber comenzado esta bendita tarea, agradecer a Carlos y a Rosa por su incondicional confianza y apoyo, al equipo del Los Angeles por su cooperación y a los chicos con los que comparto este taller en el que martes a martes me permiten aprender de ellos.
Para mis amigos más sensibles les entrego un cuento conmovedor de autor desconocido. Circulan algunas versiones diferentes por la red pero elegí esta adaptación
LOS ANGELES ESTAN EN LA TIERRA
Dios estaba en el cielo mirando lo que hacían los hombres en la Tierra y vio que entre ellos reinaba una gran desolación.
Entonces reunió a un grupo de ángeles y les dijo:
- Hijos míos, estuve observando a los hombres y mujeres en la Tierra y veo que los seres humanos no se respetan, que hay millones de hermanos en guerra, ricos y pobres completamente apartados, sanos y enfermos distantes, libres y esclavos totalmente separados…estoy muy preocupado.
- ¡Los seres humanos necesitan ayuda!. Los hombres se han olvidado de que los hice distintos para que se completen unos a otros y gocen la felicidad eterna. Tendrán que trabajar muchos de ustedes por todo el planeta en mi nombre.
- ¿Nosotros? – dijeron los ángeles con una mezcla de sorpresa, ilusión, susto, emoción y fe.
- Sí, ustedes son los indicados, ya que nadie más podría cumplir mejor esta tarea. Pero bajarán con francas distinciones.
- ¿De qué se trata? – preguntaron inquietos.
Entonces les explicó su deber.
Dios los separó en grupos y le asignó una tarea a cada uno, dándoles a todos como herramienta el don del Amor.
Luego prosiguió diciendo:
- Ustedes tendrán una gran memoria y concentración de excelencia: serán Ciegos.
- Ustedes serán elocuentes con sus cuerpos y muy creativos para expresarse: serán Sordomudos.
- Ustedes tendrán pensamientos profundos, serán creadores visionarios y algunos hasta poetas: tendrán Parálisis Cerebral.
- Ustedes serán intranquilos y traviesos y sólo mi voz los calmará: tendrán Hiperactividad.
- Ustedes disfrutarán la creación tal como la planeé para los hombres, mientas unos se preocupan por los avances científicos y tecnológicos, ustedes serán los que disfruten mirando una hormiga o una flor. Serán felices, muy felices, porque amarán a todos y no harán juicio sobre nadie: tendrán Retraso Mental.
- Ustedes serán simpáticos y de un gran sentido del humor, llegarán hasta el cielo, haciendo que los demás inclinen sus cabezas para verlos: serán Enanos.
- Ustedes vivirán en la Tierra, pero su mente se mantendrá en el cielo; preferirán escuchar mi voz a la de los hombres y sólo algunos manifestarán una genialidad en un arte o una ciencia: tendrán Autismo.
- Ustedes tendrán dificultad para caminar, pero mentes muy brillantes y bajarán con la espalda ahuecada; los hombres repararán sus cuerpos, pero tendrán que ingeniárselas para triunfar: tendrán Mielomeningocele, que significa miel que vino del cielo.
- Ustedes serán hábiles como nadie, les faltarán los brazos y tendrán que hacer todo con los pies y la boca. Tendrán Amputaciones.
Y continuó así, asignando diferentes tareas a cada grupo de ángeles y al último grupo le dijo:
- A ustedes les daré el don del cariño, serán muchos en la Tierra pero no habrá distinción entre ustedes porque tendrán la cara, los ojos, las manos y el cuerpo como si fueran hermanos de sangre. Sólo les quitaré las alas, justo antes de nacer: tendrán Síndrome de Down.
Una vez finalizada la asignación les aclaró:
- Cada uno llegará al vientre de una madre. Ahí se formarán durante 6, 7, 8 ó 9 meses. Y al nacer todos serán recibidos con profundo dolor, causarán miedos y angustia, algunos padres van a rehusar la tarea, otros la asumirán con miedo o enojo y habrá quienes se echarán la culpa. Todos llorarán, pero esas lágrimas se convertirán en amor y aceptarán su deber. Sea cual fuere el caso, su misión en la Tierra será transmitir la Fe, la Esperanza y el Amor.
Los ángeles se sintieron felices con la distinción de Dios, pero les causaba enorme pena tener que apartarse del cielo para cumplir su tarea. Entonces le dijeron:
- ¿Cuánto viviremos sin verte? ¿Cuánto tiempo estaremos lejos de ti?
- No se preocupen, estaré a su lado todos los días. Además esto durará sólo entre 60 y 80 años.
Y así comenzaron entonces a descender a la Tierra con una profunda emoción.
Hoy siguen bajando ángeles con espíritus superiores en cuerpos limitados y seguirán llegando mientras haya humanidad en el planeta. Dios quiere que estén entre nosotros para darnos la oportunidad de trabajar por ellos, para aprender de ellos.
Y trabajar es servir: servir es vivir y vivir es amar, porque la vida se nos dio para eso. El que no vive para servir, no sirve para vivir.
Si tienes un ángel en tu hogar o trabajas con uno, cuídalo y aprende de él porque Dios te ha elegido a ti, no a él.
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